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Población Pre-hispánica

De

Aunque resulta una dificultad la indisposición de datos precisos sobre el pobiamiento pre-hispánico deí área, son aplicables las caracterizaciones genera­les que hacen algunos historiadores sobre áreas más extensas que la estudiada pero que ¡a incluyen. Si introducimos el criterio de áreas culturales (características culturales similares) manejado por el antropólogo Miguel Acosta Saignes, podemos decir que el espacio que hoy corresponde al actual muni­cipio Mora estuvo probablemente ocupado por gru­pos indígenas provenientes de la familia caribe. Si bien el aludido antropólogo señala una zona costa-caribe desde la península de Paria hasta Borburata, todavía muy lejano al territorio moronense, también hace mención a una intrusión en el área de los arawacos occidentales (caquetíos), de los CIPARiCOTOS que se considera como una tribu perteneciente a la familia caribe que luego se independizó y se ubicó en la costa oriental del estado Falcón, por lo que es de-ducible por la proximidad y las similitudes del medio ambiente, que los ciparicotos estuvieron poblando las regiones limítrofes o las inmediaciones entre los estados Falcón y el noroeste del estado Carabobo.

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Por otra parte, no debe descartarse la presen­cia de los arawacos occidentales hacia el noroeste del municipio, por la vecindad con los estados Yaracuy y Lara. Igualmente, algunos historiadores señalan la presencia en las cercanías del área de los goyones vinculados culturalmente con los jirajaras de los es­tados Lara y Yaracuy.

Entre los rasgos culturales más significativos de los ciparicotos encontramos la práctica del cultivo, la caza, la pesca y la recolección de frutas silvestres. Cultivaban el maíz y la yuca, la familia era general­mente poligámica con la preponderancia de una es­posa sobre las otras, el matrimonio era sencillo y la separación fácil, el anciano era respetado en la tribu. En las confrontaciones bélicas utilizaban el arco y la flecha, la macana; empleaban el veneno y practica­ban el canibalismo. Hacían celebraciones con bebi­das alcohólicas tomando como base el maíz y la yuca.

El comercio era incipiente o más bien existía el trueque (con sal, pescado, maíz, joyas, etc.). Entre los utensilios que usaban tenemos: la hamaca, canoas, instrumentos de piedra, hueso, conchas, instrumentos musicales de madera, hueso y caña, tambores, etc. En el plano religioso encontramos que el piache ejer­cía una gran influencia en la tribu; ayunaban, no ado­raban figuras ni ídolos, disecaban a sus muertos y utilizaban el tabaco como medicina.

Imposible determinar el número y distribución de la población indígena en el marco del municipio, ni la concentración o dispersión de la misma, pero es de suponer que ella derivó, con la llegada del elemento hispano, en una población dispersa y marginal, ex­terminada y desplazada por los efectos de la con­quista y la colonización española, debió correr la suerte que corrió la población indígena de todo el territorio Venezolano:

"... La invasión de los españoles, la prác­tica de esclavizar a los indígenas y la gue­rra 
de la conquista que siguió durante el siglo XVI, dieron por resultado   
el arrasa­miento de muchos pueblos y el exterminio de gran parte 
de la población origen...

No sería temerario decir que estos paráme­tros generales de la conquista en Venezuela se die­ron con mayor o menor intensidad según fuese la condición temperamental del conquistador y la resis­tencia bélica del indígena al sometimiento. No obs­tante, para la segunda mitad del siglo XVII, Morón conservaba una población predominantemente indí­gena según se desprende de un fragmento atribuido al Marqués de Barinas y Guanaguanare, Gabriel Fer­nández y Villalobos en la relación que enviaran a su rey para el año de 1683 contenido en el documento denominado Grandeza de Indias, y el cual dice tex­tualmente:

'A poca distancia que se sale de Puerto Cabello se da en las playas de Paravachoa, 
que es el paraje donde los enemigos suelen asaltar a tierra para ir a Morón, 
EUEBLQ. DE INDIOS, donde Don Francisco Marín, vecino de Caracas, bien conocido 
en esta corte, plantó una hacienda de tres­cientos sesenta y cinco mil pies de cacao 
en tierras de V.M. que por su fallecimiento se halla casi perdida por el daño que los
enemigos han hecho en ella.

Para la fecha indicada arriba el elemento in­dígena prevalecía sobre cualquier otro sector de la población hasta el punto que el mencionado autor de la cita lo califica como "Morón pueblo de indios", pero el proceso de colonización se afianzó, surgió la figura de la encomienda y las misiones avaladas jurídicamente por la realeza española, conllevaron a una mayor explotación y por lo consiguiente a una merma considerable del indígena, debido a que era utilizado como trabajador gratuito a merced del español. A esto le añadimos las diversas enfermeda­des traídas por el español y que hacían mella en la débil humanidad del indio, que lo condujo finalmente a una etnia marginal.

Casi un siglo después (85 años), se hace mención a la presencia del elemento indígena en Mo­rón. En una descripción del Valle de Morón que hace Don Ángel de Altolaguirre, en sus Relaciones Geo­gráficas publicadas en 1768, el cual señala lo si­guiente:

"...Su río se llama Morón que nace en las cabeceras de los montes de Nirgua 
y de­semboca en el mar. Por este río pueden entrar canoas hasta de doce varas de largo,
 sus aguas son buenas, el tempera­mento es sano, su terreno fértil y capaz de producir tabaco 
y otros frutos, de modo que si hubiera habitadores y los   dueños de las tierras 
vendieran los sobrantes que no puedan laborar a pobres indios, diera este valle con 
abundancia, frijoles y plátanos, legumbres y otros".

Estas observaciones de Don Ángel Altola­guirre evidencian una población indígena disminuida y paupérrima a punto de colapsar definitivamente del escenario moronense.

La mezcla del indígena con el blanco y el negro, lo que se conoce como el mestizaje, fue per­mutando o transfiriendo la cuota de sangre indígena a nuevos grupos étnicos: mestizos, mulatos, etc. Así como la evolución natural de la vida y la alta mortali­dad llevaron a su mínima expresión la raza aborigen autóctona de la localidad. En la misma obra citada anteriormente, Ángel Altolaguirre nos hace mención numérica sobre la insignificante población indígena en el censo levantado por él:

"La población para el año de 1768 era de 173 personas, de las cuales cuatro 
fueron censados como varones blancos con dos mujeres, pardos 25 y 33 mujeres,
párvulos hembras y varones 30, 38 esclavos varo­nes, entre grandes y pequeños, hembras 36:

La demarcación de Morón para ese año tenía de superficie, de este a oeste 16.718 Km. y de norte a sur 5.572 Km. Morón se fue convirtiendo lentamente en poblado de negros esclavos y haciendas de cacao que van a nutrir junto con otros productos las expor­taciones en el renglón agrícola del floreciente puerto de Puerto Cabello.


Fuente de este artículo

Libro Morón

Este es un capítulo del Libro Morón del Cronista Alexis Coello

Este Artículo es Propiedad intelectual de Alexis Coello


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